El potencial perdedor de estas elecciones.

A unos meses de la contienda electoral, no podemos aún definir al ganador, pero ya podemos visualizar quién será el potencial perdedor. La respuesta no es tan difícil, y contrario a lo que algunos están pensando, no será ninguno de los candidatos que aparezcan en la boleta. El perdedor de esta elección (tal vez de todas) es el ciudadano.

Los aspirantes ya son candidatos, ellos ya ganaron por lo menos un lugar en la boleta, algunos recursos públicos y, sin duda, un lugar en la historia de México. Desde los “independientes” respaldados por las firmas de cientos de miles de mexicanos (o por lo menos así parece ser), hasta los candidatos partidistas respaldados por las ya conocidas estructuras partidistas, todos tienen algo que ganar.

No es pesimismo, es realidad. Los ciudadanos hemos perdido ya desde el momento en que no nos sentimos identificados o representados por  ninguno de los candidatos. No he escuchado a nadie (salvo a aquellos seguidores acríticos) afirmar que alguno de los candidatos le convence al cien por ciento como para brindarle su voto el próximo 1 de julio. Para muchos de nosotros, es la primera vez que votamos para elegir al Presidente de la República y, a decir verdad, la primera vez que percibimos angustia y preocupación de no saber en manos de quién dejar la dirección del país durante los próximos 6 años.

Cuando digo que no encontramos representación, es porque ninguno de los candidatos ofrece una plataforma seria con propuestas concretas y soluciones reales a los problemas del país. Las pre- e intercampañas, que para el efecto son lo mismo que la campaña electoral, han mostrado nuevamente las formas más convencionales y poco efectivas de intentar ganarse la confianza de la gente. Los políticos siguen alejados de intentar hacer frente a las exigencias reales de la ciudadanía. Estas campañas han servido a los candidatos, no para convencer a la gente de que ellos y sus propuestas son la mejor opción, sino para intentar convencer de que el otro y sus propuestas son peores.

Los ataques personales son constantes mientras que las propuestas son esporádicas y casi ausentes. Y es que es solo mediante las propuestas que podemos ubicar a aquel que en realidad queremos que nos represente. El saber si un candidato tiene naves industriales, o si el otro tiene autos de lujo, o si la esposa de uno va al súper o no, no sirve de nada para tomar una decisión consciente que permita tachar, o no, su nombre en la boleta. Necesitamos conocer qué proponen, cómo van a combatir la pobreza, la corrupción, la violencia, la impunidad, de qué manera piensan solucionar las enormes desigualdades del país, brindar mayor protección a mujeres, niños, indígenas, acelerar el crecimiento económico, enfrentar los retos globales que el país enfrenta en la actualidad. Pero de esto poco se habla.

Espero, que ahora con el reciente inicio de campañas se inicie también un proceso serio y real de debate y confrontación de ideas. Esperemos que los debates se centren no en engrandecer el ego y la persona de los candidatos, sino en que cada uno presente una plataforma seria que nos permita a la ciudadanos poder elegir la mejor opción, la que mejor nos represente basados en propuestas y no tengamos que contemplar este 1 de julio como la fatídica fecha en que tendremos que tachar al que menos escándalos le sacaron, al que mejor librado haya salido de la guerra sucia. Cada vez cansa más tener que elegir al “menos peor”.

Ariel Carbajal. Duranguense y mexicano de tiempo completo; estudiante de derecho en ratos libres.
Twitter: @arielcarbajalr

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s